Muchas veces las soluciones a los problemas son las más sencillas. El problema está ahora, ‘en que lo más seguro que alguien va a protestar porque le están violando sus derechos o su privacidad’, entre otros intereses. Un jovencito apuñalo a otro en la escuela, quitándole la vida en el acto. Esto seguirá ocurriendo por muchos motivos. Las palabras clave son: disciplina, autoridad, respeto y educación; cosa que al gobierno ni a las organizaciones civiles le importa un bledo.
Estamos viviendo una época y nos hemos acostumbrados a querer solucionar las cosas o estas tragedias después que sucedan, ignorando el mundo en que vivimos, olvidando la sociedad tan agresiva en la que vivimos y el signo de dólar. Estamos viviendo en una sociedad donde todo se convierte en un show, convirtiendo estas tragedias en “reality show” y al asesino en una celebridad. No educamos ni les inculcamos el valor a los muchachos. Pero que si por desgracia sucede una de estas tragedias, que el mensaje sea que busquen ayuda para salvar vidas.
Es triste y lamentable pensar que, por falta de educación y disciplina, fueron mucho más importantes para los que presenciaron el incidente y esa desgracia, hacer coro, agitar, para luego grabar la agresión con las cámaras de los celulares y luego subirlo a sitios en la Internet.
No puede ser, es inconcebible pensar que a un animal se pueda educar, entrenar y pueda obedecer, y cada día las personas con sentido de comprensión y entendimiento, se le haga esto tan difícil.
Esta tragedia lastimosa seguirá sucediendo, y no por ser una persona pesimista sino realista a lo que estamos viviendo. En realidad, nos estaríamos engañando al pensar que esto no va a volver a suceder más y que cinco años de corrección y calificarlo con algún tipo de incapacidad, va a solucionar el problema.
El problema de la violencia en las escuelas no es por falta de más oficiales ni la de detectores de metales, sino la del mismo gobierno que le ha limitado y hasta quitado la potestad a los padres, creando de esta forma un monstruo. Los derechos y privacidad que exigen han remplazado de cierta forma la disciplina y respeto de los niños, muchachos y adolescentes. Los adultos están ahí para guiar a los muchachos, y estos por su poca capacidad de juicio y de poder hacer decisiones, tienen que respetar.
La solución no esta en convertir un lugar de aprendizaje en una prisión. El que esta determinado a cometer un crimen –usando la escuela como escenario y ejemplo-, lo único que tiene que hacer es ocultar el arma del delito en un lugar accesible, pasar por el detector de metales en la entrada y cometer el crimen. El que esta decidido y determinado, logrará su propósito.
Sobre el superintendente de las escuelas de Miami-Dade, el señor Alberto Carvalho, en este caso hizo un excelente trabajo; lo felicito. Él se presentó en el lugar de los hechos, se comunicó con los medios y le dio frente a la situación; se comunicó con la congresista –Ileana Ros-Lehtinen- y, ofreció apoyo psicológico (emocional) y económico.
Estoy en total desacuerdo con la idea de que este es un problema de presupuesto y falta de policías en las escuelas. Podríamos llenar de policías las escuelas y convertirlas en un Alcatraz, que siempre habrá alguien que en algún momento se le va a olvidar hacer su trabajo, y es ahí cuando los problemas pueden ocurrir. Incluso, en las cárceles de máxima seguridad se introduce drogas y fabrican cuchillas para matarse entre ellos y hasta controlan la delincuencia, el trafico de drogas y el crimen.
No podemos depender de los demás, de un sistema y gasto presupuestario de seguridad que no existe y que lo único que vamos a lograr al final, es quitarles responsabilidades a los padres, para seguir con este arrastre tan desagradable. Tenemos que comenzar por dejarle saber a los padres, que no sólo están ahí para un “child support” ni para complacer los caprichos de sus hijos, sino que también para una buena disciplina. La educación comienza en el hogar. Nuestros hijos es como un diamante muy valioso, y la escuela están ahí para pulir ese diamante. Pero el comienzo y la responsabilidad están en los padres. Por mi cabeza no puede pasar que, cada día veo más persona paseando a sus mascotas, y que estos mismos padres no tengan tiempo para sus hijos ni tan siquiera para estar al tanto de sus inquietudes.
Existe una gran diferencia entre una escuela y una cárcel. La cárcel es el destino final de lo que “pudiera” ser el fracaso de la educación y formación de los padres y las escuelas. Este comportamiento es inaceptable e intolerable. La ley debe ser aplicada al máximo.